Según informó la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (Conaset), en las más de 400 asesorías realizadas durante 2025 por el programa “Revisa Tu Silla” —que entrega asistencia gratuita a las familias para verificar la correcta instalación y uso de los sistemas de retención infantil—, el 20,5% de los niños viajaba con el arnés suelto.
El análisis de los puntos de chequeo realizados a nivel nacional mostró que el ajuste incorrecto fue la principal falla en el uso de estos equipos, seguido por las correas a una altura incorrecta respecto de los hombros (12,4%) y el arnés torcido (11,2%). En la instalación de la silla, en tanto, lo más frecuente fue la presencia de productos no regulados, como juguetes, espejos o parasoles colgados en su entorno (21,9%), seguido por un ajuste deficiente del sistema al asiento (15,2%).
“Falsa sensación de seguridad”
Paula Deimel, especialista en seguridad vial infantil de Mini Nuts, aseguró “que un niño vaya abrochado no significa que esté bien sujeto. Esa falsa sensación de seguridad es una de las fallas más comunes al transportar niños en Chile. Que uno de cada cinco niños viaje con el arnés suelto nos dice que no se trata de descuido, sino de desconocimiento. Y es razonable pensar que en el día a día, sin nadie revisando, la situación no sea mejor”.
Agregó que “si el arnés queda suelto, el niño se desplaza más de lo debido dentro de la silla durante un siniestro vial, y mientras mayor es ese movimiento, más intensas son las cargas que recibe su cuerpo, especialmente en la cabeza, el cuello y la columna”.
En este sentido, precisó que “muchos padres temen apretar demasiado el arnés, y a medida que crecen son los propios niños quienes reclaman. Pero mientras más ceñido esté, sin incomodar, mejor cumplirá su función de proteger”.
La prueba del pellizco
Para comprobar que el arnés está correctamente ajustado, Deimel recomendó realizar la “prueba del pellizco” cada vez que un menor se suba al vehículo, una revisión sencilla que permite detectar en menos de cinco segundos si las correas están demasiado sueltas.
“Con el niño bien sentado y las correas ajustadas, hay que intentar pellizcar la cinta a la altura de la clavícula. Si se puede tomar con los dedos índice y pulgar y formar un pliegue, significa que el arnés está suelto y hay que ajustarlo. La cinta debe quedar firme sobre el cuerpo, sin que se pueda formar ese doblez”, aseguró.
Respecto del recorrido que debería seguir el arnés, la técnica certificada en seguridad del niño pasajero indicó que “debe pasar por las zonas más resistentes del cuerpo. Cuando el arnés interno es de tres puntas, son las clavículas y la entrepierna; cuando es de cinco puntas, son las clavículas, las caderas y la entrepierna. Y cuando es un cinturón de seguridad, es desde el centro de la clavícula a ambas caderas, pasando por el esternón. Nunca debe quedar torcido”.
Detalles a revisar
Otro aspecto que debe revisarse es la altura desde la que salen las correas del arnés, ya que esta debe variar según la orientación en que se trasladen los menores “Cuando el niño viaja a contramarcha, como se recomienda para los más pequeños el mayor tiempo posible que permita la silla, las correas deben salir a la altura de los hombros o levemente por debajo”, explicó.
“Cuando viaja mirando hacia adelante, a la altura de los hombros o levemente por encima. Es un detalle que hay que revisar a medida que el niño crece”, añadió Deimel.
La especialista también precisó que “en los sistemas de retención infantil que tienen broche de pecho debe quedar a la alturas de las axilas. Y mucha atención con la ropa y accesorios. Las chaquetas gruesas generan holguras que no se notan al abrochar. Además, no se debe usar ningún elemento que no venga con la silla o no haya sido probado por el fabricante, como cojines, juguetes o espejos, porque pueden alterar su funcionamiento o convertirse en proyectiles en un choque”.