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Salud menstrual en Chile: 6 de cada 10 mujeres ven limitada su vida diaria

Salud menstrual en Chile: 6 de cada 10 mujeres ven limitada su vida diaria
Salud menstrual en Chile: 6 de cada 10 mujeres ven limitada su vida diaria – Archivo.

La salud menstrual continúa siendo una barrera significativa para miles de mujeres en Chile. Así lo evidencian los resultados de la Encuesta de Salud Menstrual, presentada por el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, que revela que 6 de cada 10 mujeres limitan su vida cotidiana debido al dolor, la falta de acceso a servicios y la persistencia de estigmas sociales.

El estudio busca visibilizar las condiciones en que niñas, adolescentes y mujeres viven su menstruación. La investigación fue desarrollada por el Ministerio de la Mujer, el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG) y Academia La Tribu, con el apoyo de Softys. Los resultados confirman que la salud menstrual impacta ámbitos educativos, sociales y laborales.

Según los datos, un 66% presenta dolor abdominal, pélvico o uterino antes o durante el período menstrual. Este síntoma tiene consecuencias directas, ya que un 63% ha dejado de participar en actividades sociales. Además, un 11% se ha sentido discriminada, rechazada o acosada, un 10% se ha ocultado por estar menstruando y un 7% ha sentido vergüenza.

Impacto educativo, social y en la salud

En el ámbito escolar, la encuesta evidencia importantes falencias. Solo 4 de cada 10 mujeres considera que el colegio fue un espacio seguro durante la menstruación. A esto se suma que apenas un 54% evalúa los baños escolares como adecuados para el recambio de productos menstruales. Esta realidad incide en la asistencia, ya que un 39% dejó de ir al colegio algunos días.

Las limitaciones también alcanzan la recreación. Un 68% no pudo realizar actividades deportivas y un 48% evitó salir como lo hacía habitualmente durante su período.

En materia de salud menstrual, el acceso a atención especializada sigue siendo reducido. Solo 4 de cada 10 mujeres declara contar con profesionales o servicios especializados, mientras que un 16% nunca ha accedido a este tipo de atención. Esta brecha dificulta diagnósticos oportunos y tratamientos adecuados.

El estudio también advierte un fuerte impacto en la salud mental. El 70% presenta síntomas como ansiedad, irritabilidad, angustia o cansancio en la fase premenstrual, lo que afecta el rendimiento académico, laboral y social.

La ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, afirmó: “Estos datos refuerzan la importancia de derribar la idea de que el dolor extremo es normal, y de avanzar en detección temprana y acceso a información y atención oportuna, para que la menstruación no limite las trayectorias educativas ni la calidad de vida de las personas”.

Desde la academia, la docente de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Usach, Camila Herrera Sepúlveda, sostuvo que “falta integrar la salud menstrual como un eje formativo y asistencial en todos los niveles del sistema de salud”, subrayando que se trata de un desafío estructural y de salud pública.

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