El ministro de Agricultura, Jaime Campos, abordó este lunes el anuncio de Iansa sobre el fin de la compra de remolacha chilena, luego de reunirse con dirigentes y agricultores de Ñuble y Biobío, calificando la situación como “muy lamentable”.
“En la práctica eso puede significar el término de la producción de azúcar en Chile a partir de materia prima chilena”, advirtió, apuntando al impacto de la medida que pone en riesgo más de 70 años de historia.
Reunión clave con agricultores
La autoridad explicó que el Gobierno no tenía antecedentes previos de esta decisión y que ahora el foco está en mitigar los efectos en el sector. “Estamos analizando los impactos de esta resolución (…) para procurar que el daño sea el menor posible”, señaló el ministro.
Además, confirmó que se buscará abrir un diálogo con la empresa responsable para conocer los motivos y explorar eventuales alternativas.
Impacto en el empleo y la producción
Al respecto, el presidente de la Sociedad Nacional Agrícola, Antonio Walker, afirmó que “más de 60 años produciendo remolacha con los mejores rendimientos del mundo. Y hoy día las últimas 7.000 hectáreas que teníamos en cultivo quedan descontinuadas con 250 agricultores que quedan muy complicados desde el punto de vista económico, financiero y en su vocación de productores de remolacha“.
Dirigentes advirtieron que esta decisión llega en un momento crítico, con altos costos de insumos y una fuerte incertidumbre en los mercados.
Posibles medidas
El Gobierno evalúa distintas acciones, entre ellas apoyar una eventual reconversión productiva y facilitar financiamiento para los agricultores.
Sin embargo, el propio ministro fue claro en descartar soluciones inmediatas desde el Estado: “No tenemos una industria para procesar remolacha, por lo tanto no es viable intervenir directamente en ese sentido”, explicó.
Pese a ello, aseguró que se trabajará junto al sector privado para enfrentar el escenario y buscar una salida que reduzca el impacto social y económico.