Con la llegada de los meses más fríos y la reducción de las horas de luz natural, muchas personas experimentan cansancio, desmotivación o cambios en su estado de ánimo. Sin embargo, cuando estos síntomas se repiten cada año, podrían estar asociados al Trastorno Afectivo Estacional (TAE).
Así lo explicó Carolina Cáceres, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad UNIACC, quien señaló que esta condición se relaciona con alteraciones del ánimo que suelen presentarse durante otoño e invierno.
Entre las principales señales de alerta se encuentran la tristeza persistente, pérdida de interés en actividades habituales, cambios en el sueño o el apetito, dificultades de concentración y sensación de desesperanza.
La especialista indicó que para sospechar un patrón estacional, los síntomas deben repetirse durante la misma época del año por al menos dos años y generar un impacto relevante en la vida cotidiana.
Además, explicó que la disminución de la luz solar puede alterar procesos biológicos vinculados al bienestar emocional, afectando sustancias como la melatonina y la serotonina.
Cáceres agregó que estos síntomas también pueden aparecer en adolescentes y niños, aunque suelen manifestarse de manera distinta, con irritabilidad, cansancio o problemas de rendimiento escolar.
Para enfrentar este tipo de cuadros, recomendó aumentar la exposición a la luz natural, mantener hábitos de sueño saludables, realizar actividad física y evitar el aislamiento social. En casos más intensos, también puede ser necesaria la ayuda psicológica o un tratamiento médico especializado.