El Banco Central decidió mantener la tasa de interés en 4,5%, consenso que fue adoptado de forma unánime, en un contexto influido por la guerra en Medio Oriente y el alza del precio del petróleo.
El organismo advirtió que este escenario presionará la inflación, tanto a nivel internacional como en la economía local. En esa línea, señaló que el aumento en los combustibles y la depreciación del peso ya están impactando las expectativas inflacionarias.
Se proyecta que la inflación podría acercarse al 4% durante el segundo trimestre, impulsada por estos factores externos. El Banco Central también alertó sobre un entorno financiero más restrictivo, con alzas en tasas de interés y caídas en los mercados.
A nivel local, se observó un menor dinamismo en la actividad económica, junto con un desempeño más débil en sectores como minería y agroindustria.
Pese a este escenario, el Consejo reafirmó su compromiso con la meta de inflación del 3% en el mediano plazo. Asimismo, indicó que la evolución de la tasa dependerá del comportamiento de la economía en los próximos meses.