Chile ha registrado una importante disminución en las tasas de embarazo adolescente durante las últimas dos décadas, alcanzando niveles históricamente bajos que reflejan cambios culturales, educativos y sanitarios en el país.
Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y el Instituto Nacional de la Juventud, la fecundidad adolescente ha disminuido más de un 70% entre 2008 y 2020, llegando a cerca de 14 nacimientos por cada mil mujeres entre 15 y 19 años. Este descenso posiciona a Chile como uno de los países con mejores indicadores en la región.
Factores clave
Entre las principales razones de esta baja se encuentran la educación sexual integral, el acceso a métodos anticonceptivos y las campañas de concientización que han permitido decisiones más informadas en los jóvenes.
También influye el aumento en la escolaridad y las oportunidades, lo que ha llevado a muchas adolescentes a postergar la maternidad.
Desafíos
Pese a los avances, persisten brechas territoriales y socioeconómicas, con tasas más altas en sectores con menor acceso a educación y servicios de salud, lo que obliga a reforzar las políticas públicas.
Expertos coinciden en que mantener esta tendencia requerirá fortalecer el acceso a información y métodos de prevención, asegurando que estos avances lleguen a todos los grupos sociales.