El pasado de Claudio Valdivia se le apareció en la pista de baile. Y no una, sino dos veces. Primero con Pía Weidmann, su expareja hasta febrero. Luego con Tanza Varela, otra ex que apareció como invitada. En medio de todo eso quedó Disley Ramos.
La exchica reality comparte con Valdivia una conexión que aún no tiene nombre. No son pareja, pero tampoco son solo compañeros. En ese terreno movedizo fue donde Raquel Argandoña metió el dedo sin anestesia.
“¿Qué hay de cierto en que estás celosa porque Claudio está bailando con su expareja y tú estarías exigiendo que cambie de bailarina?”, preguntó la jurado. La cara de Disley lo dijo todo antes que sus palabras.
Una respuesta que buscó poner freno
Disley Ramos no es de las que se quedan calladas. Pero esta vez la pregunta le llegó directo al hueso. “De partida, es absolutamente falso”, partió diciendo, con un tono que mezclaba molestia y sorpresa.
Lo que más le molestó fue la segunda parte del rumor. Eso de que estaría exigiendo un cambio de bailarina le sonó a abuso. “No tengo la autoridad para hacer eso, nada que ver”, aclaró. Y en eso lleva razón: ¿desde cuándo una participante decide el equipo técnico?
Sobre los celos, fue más tajante aún. “No me da celos él, todavía no llego a ese punto”, soltó. La frase dejó una pregunta flotando en el aire: ¿llegará alguna vez?
El ganado se le juntó a Claudio
Diana Bolocco, siempre atenta, recordó que Tanza Varela también había pasado por el set. Otra expareja, otro fantasma del pasado. La conductora no dijo nada más, pero la indirecta viajó sola.
Disley, en lugar de incomodarse, soltó una frase que desató las risas. “A Claudio se le juntó el ganado”, dijo con total naturalidad. La metáfora animal fue tan precisa como divertida.
Pero después del chiste llegó la declaración seria. “Yo no soy su pareja, entonces él puede hacer lo que quiera, tiene todo el permiso del mundo”. La frase suena a despreocupación, pero también a advertencia: yo no tengo derecho a reclamar porque no hay anillo en este dedo.
Eso sí, algo hay. Disley lo admite sin vueltas. “Entre nosotros sí hay conexión”, confesó. Pero antes de que alguien grite “pololeo”, la bajó de inmediato: “Estoy enfocada en esto”. El baile, dice, es su prioridad. Por ahora.
El estudio quedó con la sensación de que esta historia recién empieza. Porque cuando alguien dice “no me da celos todavía”, la palabra clave es “todavía”.