Una nueva jornada de ataques cruzados entre Rusia y Ucrania dejó al menos 19 personas fallecidas, en medio de una intensificación de las ofensivas con drones y misiles que volvió a afectar tanto a zonas ucranianas como a territorio ruso.
Los nuevos ataques se produjeron mientras ambos países continúan intercambiando acusaciones por los daños provocados contra objetivos civiles. Las autoridades de cada lado sostienen que sus operaciones están dirigidas contra instalaciones vinculadas al esfuerzo bélico del adversario.
Rusia intensificó los ataques contra Ucrania
En territorio ucraniano, las fuerzas rusas realizaron nuevos bombardeos durante el fin de semana, utilizando misiles y drones contra distintas regiones.
Entre las zonas afectadas se encuentra Járkiv, donde se registraron víctimas fatales producto de los ataques. También se reportaron daños en infraestructura y viviendas en diferentes puntos del país.
Según información recogida por medios internacionales, Rusia lanzó una nueva oleada de ataques mientras Ucrania enfrenta dificultades para proteger completamente su territorio debido a la magnitud de las ofensivas aéreas.
Ucrania responde con ataques de largo alcance
En paralelo, Ucrania intensificó sus operaciones con drones contra territorio ruso.
Uno de los episodios más graves ocurrió en Nizhnekamsk, en la república rusa de Tatarstán, donde un ataque con drones dejó 13 personas fallecidas, entre ellas un niño, según las autoridades locales. Además, se informó de decenas de heridos.
Ucrania afirmó que la operación tenía como objetivo una refinería de petróleo, mientras que las autoridades rusas reportaron víctimas tanto en zonas industriales como residenciales. La planta afectada corresponde a la refinería TANECO, una de las principales instalaciones petroleras de la región.
El ataque se enmarca en la estrategia ucraniana de golpear infraestructura energética y petrolera rusa para afectar la capacidad de Moscú de sostener su ofensiva militar.
Ambos países se acusan de atacar a civiles
La nueva escalada vuelve a dejar en evidencia el impacto de la guerra sobre la población civil.
Rusia acusa a Ucrania de realizar ataques deliberados contra civiles, mientras Kyiv sostiene que sus operaciones buscan principalmente instalaciones utilizadas para apoyar la maquinaria militar rusa.
Al mismo tiempo, Ucrania denuncia que los ataques rusos continúan golpeando ciudades y zonas residenciales. Ambos gobiernos niegan que tengan como objetivo deliberado a la población civil.
La escalada se produce además mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para buscar una salida al conflicto, sin que por ahora exista un acuerdo que permita detener de manera sostenida las operaciones militares.