El gobierno de Donald Trump está considerando implementar una nueva prohibición de viaje que afectaría a ciudadanos de hasta 43 países, según un memorando interno y fuentes citadas por The New York Times y la agencia Reuters. La medida, de aplicarse, sería más extensa que la restricción impuesta durante su primer mandato.
Un borrador elaborado por funcionarios de seguridad y diplomáticos clasifica a los países en tres categorías. En la lista “amarilla”, que incluye 22 naciones, se otorgarían 60 días para corregir deficiencias en materia de seguridad y cooperación con EE.UU. De no cumplir, estos países podrían enfrentar sanciones más severas. Entre los países mencionados están Angola, República Dominicana, Malí y Zimbabue.
Evaluación de seguridad y antecedentes
Las razones para la posible prohibición varían. Algunas naciones carecen de controles estrictos en la emisión de pasaportes o no comparten información sobre viajeros con EE.UU. También se ha identificado la venta de ciudadanías como un posible riesgo de seguridad.
El Departamento de Estado, en coordinación con Justicia y Seguridad Nacional, está evaluando la situación. “Estamos comprometidos a proteger a nuestra nación y a sus ciudadanos manteniendo los más altos estándares de seguridad nacional y pública a través de nuestro proceso de visas”, indicó la institución, sin detallar el alcance de la medida.
Implicaciones y antecedentes de las medidas de Trump
No está claro si la restricción afectaría a personas con visas vigentes o residentes permanentes. En su primer mandato, Trump ya había impuesto prohibiciones a viajeros de ocho países de mayoría musulmana, una medida que la Corte Suprema terminó avalando tras varios litigios.
En paralelo, la reciente cancelación de la Green Card del exestudiante Mahmoud Khalil, de origen sirio-palestino, ha generado controversia. El gobierno lo acusa de liderar protestas que califica de antisemitas, lo que ha desencadenado un proceso legal sobre la legalidad de la revocación.
La nueva política forma parte de la estrategia migratoria del segundo mandato de Trump, que ya incluyó la reducción del ingreso de refugiados y la restricción de ayudas al extranjero.