El Parlamento de Eslovaquia aprobó una enmienda constitucional que reconoce solo dos sexos: masculino y femenino. La moción obtuvo 90 votos en una cámara de 150 escaños.
La reforma también refuerza la “identidad nacional” frente al derecho de la Unión Europea y endurece reglas de adopción, reservándolas en la práctica para matrimonios.
El primer ministro Robert Fico celebró la aprobación y la enmarcó en una agenda de “valores tradicionales”. La oposición y ONG de derechos humanos alertaron retrocesos para personas trans e intersexuales.
Medios internacionales reportaron que la norma exige que los currículos escolares se alineen con los valores culturales y éticos fijados en la Constitución.
Críticos como Amnistía Internacional y autoridades europeas sostienen que la medida vulnera obligaciones internacionales y discrimina a minorías, además de abrir la puerta a interpretaciones legales arbitrarias.
Organismos de derechos humanos prevén litigios ante tribunales nacionales y europeos por afectación de derechos y por el intento de primar el derecho nacional sobre el comunitario.