En una nueva edición de Agenda Agrícola de Radio Agricultura, el programa examinó los efectos del estrés abiótico en frutales, un fenómeno que preocupa al sector agrícola por su impacto en el rendimiento y la calidad de los cultivos. Para profundizar en este tema, el espacio conversó con Cristián Riquelme, jefe de I&D Bienestar Vegetal de ANASAC, quien explicó cómo las condiciones climáticas extremas afectan el desarrollo de las plantas.
Riquelme señaló que el estrés se manifiesta cuando factores externos alteran la productividad. En ese contexto, detalló que “Cuando hablamos de estrés, generalmente estamos enfocado en cualquier causa externa a la planta que provoque una merma productiva. Y en ese sentido hay dos tipos de estrés, biótico… y abióticos que está relacionado con condiciones climáticas… Son condiciones que no podemos controlar y que están en el desarrollo básicamente las condiciones climáticas de cada temporada”.
El especialista añadió que las temperaturas extremas, la radiación y la sequía representan amenazas constantes para los frutales. Según explicó, estos factores desencadenan reducciones visibles en los huertos. “Finalmente lo que vemos con el estrés abiótico y lo que va a ver el productor en su campo va a ser una merma en el rendimiento, posibles mermas también en la calidad… y también hay un punto que es super importante… es una merma también en la siguiente temporada”, advirtió.
Bioestimulantes: una herramienta clave para enfrentar el estrés climático
Durante la conversación, Riquelme reforzó que el manejo del riego y la fertilización constituye la base de una producción sostenible. Sin embargo, destacó que los agricultores requieren soluciones complementarias.
“Yo creo que la base de cómo enfrentar el estrés… parte siempre por un buen manejo riego… pero hay un punto donde nosotros necesitamos algo más y en ese punto es donde se destacan sobre todo los bioestimulantes… desarrollados en general para mitigar el estrés abiótico”, afirmó.
El experto explicó que estos productos ayudan a mantener la continuidad de la fotosíntesis y permiten que los árboles se desarrollen en mejores condiciones, lo que se traduce en mayor estabilidad productiva.
El capítulo también presentó la experiencia de un productor que trabaja con biopreparados para mejorar el suelo y desarrollar biofertilizantes, además de revisar un proyecto académico que busca crear híbridos naturales de roble–raulí, con el fin de diversificar las especies forestales disponibles para el sector.
Con esta conversación, Agenda Agrícola reafirmó la relevancia de anticiparse a los efectos del estrés abiótico en frutales, tema que continúa ganando espacio entre agricultores y especialistas.