La inteligencia artificial fue el tema central del nuevo episodio de La Hora Liberal, espacio en el que Gonzalo Blumel e Ignacio Briones conversaron con Tomás Sánchez sobre el alcance de esta tecnología.
Sánchez es ingeniero comercial, socio de Valoriza y director de Politropia. Durante el programa, analizó la evolución de la inteligencia artificial, sus principales barreras y las transformaciones que puede generar en distintos ámbitos.
La conversación también abordó el impacto de estas herramientas en las empresas, especialmente en materia de productividad. Además, los participantes analizaron sus posibles efectos sobre la política y diferentes áreas de la sociedad.
Entre las interrogantes planteadas durante el episodio surgieron algunas de las principales dudas que genera el avance tecnológico. Una de ellas apunta a si la inteligencia artificial podría llegar a reemplazar a la humanidad.
El programa también puso sobre la mesa las críticas que recibe esta tecnología y la posibilidad de que su desarrollo represente una transformación comparable con hitos como internet o la imprenta.
Una revolución cuyo alcance aún no está claro
Para Sánchez, la sociedad todavía no logra dimensionar completamente las consecuencias del desarrollo de estas herramientas.
“Yo creo que no la entendemos todavía, es decir, no la dimensionamos, no somos capaces de realmente inteligir con lo que estamos lidiando, lo que tenemos entre mano y el impacto que se viene”, afirmó.
El especialista también puso atención en las inversiones que actualmente acompañan el crecimiento de esta industria.
A su juicio, incluso si existe una eventual burbuja financiera en torno a la tecnología, el desarrollo de infraestructura podría generar efectos que permanezcan en el tiempo.
“Independiente si hay una burbuja financiera, que probablemente la haya, la pregunta es que si antes de que esa burbuja reviente o después se va a terminar de construir y establecer una infraestructura que va a perdurar”, sostuvo.
Sánchez comparó este proceso con otros períodos de fuerte inversión tecnológica que posteriormente enfrentaron crisis.
“Esto es como la burbuja tecnológica del 2000 (puntocom), reventó, pero la cantidad de cableado de fibra óptica que se hizo en el mundo completo quedó. Y cuando fue la burbuja de los ferrocarriles, en Estados Unidos e Inglaterra pasó lo mismo, pero la infraestructura quedó. Y acá creo lo que no estamos entendiendo es que hay una infraestructura que se está construyendo, que va a quedar y que creo, estamos a muy corto plazo de que se generen ciertas disrupciones”, explicó.
El efecto sobre el mercado laboral
Uno de los principales puntos de discusión durante el programa estuvo relacionado con el empleo.
Sánchez planteó que existe una preocupación extendida por los posibles efectos de la tecnología sobre distintos puestos de trabajo.
“Estamos todos haciendo una gran conjetura de que la inteligencia artificial tiene la capacidad de generar un montón de irrupción en el mercado laboral”, señaló.
Sin embargo, el especialista advirtió que todavía falta evidencia suficiente para confirmar un desplazamiento significativo de trabajadores debido a estas herramientas.
“Por el lado laboral hay un tema que hoy día todavía no hay suficiente evidencia científica de que hay un desplazo de fuerza laboral”, afirmó Tomás Sánchez.
El análisis también consideró los cambios que la tecnología puede generar en la forma en que las personas realizan sus tareas cotidianas.
Según Sánchez, una de las dificultades actuales no necesariamente está relacionada con la capacidad de la inteligencia artificial, sino con su integración entre diferentes herramientas.
“El problema no es la inteligencia, el problema es lo que uno podría llamar la intermodalidad (…) Esa intermodalidad de tener que llamar por teléfono, usar el WhatsApp, mandar correo, revisar tu agenda y hacer esto y lo otro, todavía no fluye”, explicó.
Preocupaciones en la política y el acceso a la información
El avance de la inteligencia artificial también plantea interrogantes fuera del mundo empresarial y laboral.
Durante la conversación, Sánchez apuntó a los posibles efectos de estas tecnologías sobre la manera en que las personas reciben información y construyen sus percepciones sobre la realidad.
En particular, mencionó el riesgo asociado a la manipulación del discurso político y al uso de herramientas digitales como intermediarios para acceder a información.
“Cuando yo accedo a la realidad a través de cloud, de GPT o de quien sea, lo hago a través de un filtro que empieza a ser transparente”, sostuvo.
La discusión planteó así un escenario que trasciende la productividad y el desarrollo empresarial.
El análisis también dejó abierta una de las principales preguntas del debate actual: si el desarrollo de estas herramientas representará un cambio tecnológico más dentro de la historia o una transformación comparable con algunos de los grandes avances que modificaron la sociedad.