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Fenómeno del Niño: Advierten cambios en las plagas agrícolas y llaman a ajustar estrategias de control

Fenómeno del Niño: Advierten cambios en las plagas agrícolas y llaman a ajustar estrategias de control
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Las lluvias inusuales, el aumento de las temperaturas y los cambios en las condiciones ambientales representan nuevos desafíos para la agricultura chilena. Así lo explicó Eduardo Pinto, director técnico de Insecticidas y Bioinsecticidas de ANASAC, quien advirtió sobre los efectos del fenómeno de El Niño en el desarrollo de las plagas y la necesidad de adaptar las estrategias de control durante la temporada.

En conversación con Juan Pablo Matte en el programa Agenda Agrícola, el especialista sostuvo que el impacto de este fenómeno no se limita a las precipitaciones, sino que también puede alterar el desarrollo de los cultivos y acelerar los ciclos biológicos de distintos insectos.

“Probablemente vamos a estar en una temporada en la cual los ciclos biológicos de las plagas van a ser más cortos”, señaló Pinto, quien advirtió que esta situación podría dificultar la planificación de los controles agrícolas.

Lluvias y temperaturas elevadas: los desafíos para los agricultores

El especialista explicó que el aumento de las temperaturas mínimas, especialmente durante la noche, puede acelerar el desarrollo de las plagas y modificar sus períodos de actividad. A esto se suman las precipitaciones, que pueden provocar que distintos estados de desarrollo de un insecto coincidan en un mismo momento, complicando las medidas de control.

Dentro de los riesgos mencionó a Drosophila suzukii (mosca del vinagre de alas manchadas), una plaga que puede encontrar condiciones favorables para aumentar su población debido a la mayor humedad. También alertó sobre el trips de las flores, que puede desarrollarse en la vegetación espontánea y desplazarse hacia los cultivos cuando esta comienza a secarse.

Frente a este escenario, Pinto destacó la importancia del monitoreo y de observar tanto la evolución de las plagas como las condiciones climáticas. En ANASAC, explicó, utilizan un sistema de seguimiento que permite relacionar ambos factores para orientar las medidas de control.

Además, advirtió que las lluvias posteriores a una aplicación pueden afectar la persistencia de los productos, dependiendo de sus características y del tiempo transcurrido desde su uso.

“Es muy probable” que los agricultores deban modificar sus programas de control, afirmó, enfatizando que las condiciones climáticas obligan a mantenerse atentos durante la temporada.

Finalmente, proyectó que las eventuales olas de calor del verano podrían aumentar el estrés fisiológico de las plantas y favorecer los ataques de plagas como los ácaros fitófagos, conocidos como arañitas.

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