La industria del arándano chileno registró una positiva evaluación al cierre de la temporada, marcada por ajustes en el mercado internacional, mejoras en la calidad de la fruta y una mayor presencia de nuevas variedades.
El análisis se realizó durante el programa Radio Agricultura, en el espacio Agenda Agrícola, donde Juan Pablo Matte, secretario general de la Sociedad Nacional de Agricultura, conversó con Andrés Armstrong, director ejecutivo del Comité de Arándanos de Frutas de Chile.
Durante la entrevista, Armstrong explicó que el sector enfrentó un escenario distinto al de años anteriores debido al aumento de competidores internacionales en el mercado.
El ejecutivo afirmó que: “Fue una buena temporada. La industria del arándaro viene de un periodo de ajuste con este nuevo mercado en el cual hay muchos más actores donde tuvo que empezar a competir, porque esa es la verdad”.
Además, sostuvo que la fruticultura chilena comenzó a enfrentar mayores niveles de competencia en comparación con etapas anteriores.
En esa línea, señaló que: “Yo creo que la industria chilena, en general industria frutícula, ha enfrentado mercados bastante solos, no ha tenido tanta competencia y la ha empezado a tener ahora. El arándano es un buen ejemplo de eso”.
Nuevas variedades impulsaron mejores resultados
Armstrong indicó que las últimas dos temporadas dejaron señales positivas para la industria del arándano chileno, especialmente por el desempeño de nuevas variedades con mejor calidad y mayor adaptación a las exigencias internacionales.
Sobre ello, explicó que: “Entonces hemos pasado por este periodo de ajuste y las últimas dos temporadas empezamos a ver mejores resultados con menos volumen”.
El director ejecutivo destacó además que el crecimiento productivo estuvo asociado principalmente a fruta de mejor calidad.
En ese contexto, afirmó que: “Lo más relevante de eso es que el aumento de ese volumen viene principalmente de las nuevas variedades que tienen relación con una mejor calidad”.
Según detalló, el volumen total exportado aumentó de manera importante durante la temporada.
Armstrong precisó que: “El volumen total de lo que exportamos un 24%. El crecimiento de esas nuevas variedades fue un 14% y las variedades tradicionales disminuyeron un 1% en circunstancia que nosotros estimábamos iba a ser un poco mayor”.
Comité de Arándanos orientó decisiones productivas
Durante la conversación, el representante del Comité de Arándanos explicó que la organización desarrolló un trabajo técnico para orientar a los productores sobre el comportamiento de distintas variedades en los mercados internacionales.
El ejecutivo comentó que inicialmente el enfoque estuvo centrado en identificar las variedades con menor desempeño comercial.
Sobre ese proceso, indicó que: “Nosotros hicimos una clasificación y orientamos un poco los productores y también al mercado de cuál eran las variedades que funcionaba bien y sobre todo aquellas que funcionaban mal, que queríamos sacar de nuestra oferta exportadora”.
Sin embargo, Armstrong reconoció que los agricultores también requerían orientación sobre cuáles eran las mejores opciones para nuevas plantaciones.
En esa línea, agregó que: “sentíamos que eso era insuficiente porque los productores me decían, ‘me estás diciendo qué variedades no plantar, pero qué no me ayudas a decidir qué variedades sí plantar?’ Ahí el comité tomó este tema y empezamos a aprobar las nuevas variedades”.
Programa abordó innovación y sostenibilidad agrícola
Durante Agenda Agrícola también se revisaron iniciativas relacionadas con innovación y adaptación al cambio climático en el sector agrícola.
Entre los temas destacados apareció el programa de fruticultura sostenible y resiliente impulsado en Ñuble, iniciativa que busca transformar la matriz productiva regional frente a los desafíos climáticos.
Asimismo, el espacio presentó los biorreactores de T de Composter, tecnología que permite a productores agrícolas fabricar sus propios insumos y productos mediante procesos biológicos.
Con estos avances, representantes del sector proyectan nuevas oportunidades para fortalecer la competitividad y sostenibilidad de la industria del arándano chileno en los mercados internacionales.