Tras años de retraso judicial y administrativo, este lunes se inició el desalojo de la toma “Calicheros” en Quilpué, ubicada en terrenos pertenecientes a la familia del empresario Alejandro Correa, asesinado en 2020 en Concón por un sicario.
El procedimiento da cumplimiento a la orden dictada por la Corte de Apelaciones de Valparaíso en agosto de 2024, que obligó a la Seremi de Vivienda a ejecutar la demolición de las viviendas ilegales.
El Servicio de Vivienda y Urbanismo (Serviu) de Valparaíso adjudicó las obras a la empresa Río Grande SpA por un monto de $131 millones, con un plazo de una semana para completar la intervención en seis sectores del predio.
Preparativos y medidas de apoyo
El delegado presidencial regional, Yanino Riquelme, confirmó la habilitación de albergues para familias sin redes de apoyo, además de medidas especiales para niños, adultos mayores y mascotas.
La alcaldesa de Quilpué, Carolina Corti, señaló que existe coordinación con la Oficina Local de la Niñez y organizaciones que apoyarán el cuidado de animales.
El operativo cuenta con apoyo de Carabineros, la PDI y el Servicio de Migraciones, que verificará la situación legal de los ocupantes.
Reacciones de la familia Correa
La hija del empresario, Valentina Correa, expresó en X: “Recuperar el terreno de mi papá es fortalecer el Estado de Derecho y la democracia”, destacando el cierre de un proceso que comenzó hace más de cuatro años.
Resistencia de pobladores
Pese a la orden judicial, los habitantes de la toma han mostrado resistencia. Presentaron recursos ante la Corte de Apelaciones de Valparaíso, alegando que la demolición no implica desalojo y cuestionando la legalidad del procedimiento.
El abogado de los ocupantes, Rodrigo Valdés, acusó que “no existe ningún juicio de desalojo” y advirtió que avanzar sin una resolución de la Corte sería “imprudente”.
Próximos pasos
Este lunes se realizan operativos de seguridad y verificación. El martes ingresará maquinaria pesada para iniciar el desarme físico de las viviendas, proceso que se extenderá por dos días. Finalmente, se entregarán los terrenos a la familia propietaria y se procederá con el cierre perimetral.