El deterioro ambiental del lago Vichuquén y las alternativas para recuperar su equilibrio fueron los temas centrales de un nuevo capítulo de Tendencias, conducido por Angélica Castro. En el espacio, Enrique Waugh, presidente de la Unión Comunal Lago Vichuquén, explicó los factores que afectan al ecosistema y planteó posibles soluciones.
Durante la conversación, Waugh identificó varios problemas que inciden en el estado del lago. Entre ellos mencionó la sequía, las plantaciones de pinos y eucaliptos, la acumulación de nutrientes y el ingreso de agua salada. Estas condiciones han favorecido la proliferación de microalgas y toxinas.
Pese a la complejidad del escenario, el dirigente sostuvo que existen alternativas para avanzar en la recuperación. “Hay harto que hacer. Como son hartos problemas, hay hartas soluciones”, afirmó.
La lluvia y el equilibrio del agua en el lago Vichuquén
Waugh destacó el papel de las precipitaciones durante los meses más fríos. Según explicó, las lluvias de invierno permiten recuperar las reservas de agua dulce que el ecosistema necesita para enfrentar el verano.
“¿Por qué es importante la lluvia de invierno? Porque en invierno el lago se recupera y en verano sufre. Un invierno para dejar toda la despensa bien llenita con agua fresca es una gran ayuda”, expresó.
El presidente de la Unión Comunal también recalcó que la recuperación del lago Vichuquén requiere abordar tanto las actividades en tierra como la gestión del agua.
“Como todo lo que tú haces en la tierra termina en el agua. Hay cosas que se pueden hacer en la tierra y cosas que se pueden hacer en el agua”, señaló.
Construcciones en zonas inundables alteran el sistema
Otro de los puntos abordados fue la relación entre el lago, el estero Llico y la laguna Torca. Waugh explicó que estos espacios forman parte de un sistema conectado y que su funcionamiento depende de una adecuada regulación del agua.
“El lago no vive por sí solo. El lago tiene el estero Llico que lo vacía hacia el mar, y tiene a la laguna Torca, que tiene algunas funciones bien bonitas, y que está protegida como santuario de la naturaleza. Así que el Estado tiene una obligación”, sostuvo.
El dirigente advirtió que las construcciones en terrenos inundables han modificado el comportamiento hidrológico de la zona. Para ilustrar el problema, mencionó el caso de Llico, donde existen viviendas e infraestructura en sectores que históricamente podían quedar bajo el agua.
“El sistema tiene un funcionamiento hidrológico alterado. ¿Por qué está alterado? Porque, al igual que en muchos lugares de Chile, la gente ha construido en áreas inundables. Hay reportes del Gobierno y el Estado de Chile en donde es bastante dramático. Para que tú tengas una idea, si uno dejara subir el sistema de agua a como era antes de construir en Llico, que son más o menos 500 casas, más Carabineros, Registro Civil, colegio, planta de tratamiento, toda la infraestructura quedarían bajo agua. Todas, se salvarían 19 casas. El resto está construido en áreas inundables”, explicó.
Waugh calificó esta situación como un problema extendido en el país. Además, advirtió que la necesidad de evitar inundaciones impide que el sistema acumule el volumen de agua que requiere: “Esta es una enfermedad nacional (…) ¿qué es lo que ocurre? Que uno no puede dejar que el sistema acumule el agua que requiere porque entonces Llico entra en colapso. Lo primero que colapsa en Llico no son las casas sino que es el sistema de alcantarillado”.
Como consecuencia, explicó que el lago alterna entre períodos de escasez y exceso de agua, sin mantener la estabilidad que necesita el ecosistema: “La consecuencia de eso es que el sistema funciona entre lleno y vacío y perdimos una cosa que es muy importante para la naturaleza, que es la estabilidad hidrológica. Esto es totalmente bipolar. O estamos secos o estamos llenos, y no estamos donde la naturaleza funciona y necesita tiempo, que es al medio”.
Proponen regular el agua y restaurar el bosque nativo
Frente a este escenario, Waugh planteó implementar un mecanismo que permita regular el flujo de agua en el estero Llico. La propuesta apunta a evitar problemas en el sistema de alcantarillado, prevenir inundaciones y favorecer la retención de agua dulce.
El dirigente aseguró que la medida podría contribuir a la recuperación del ecosistema: “Es solucionable porque si tú pones un sistema de intercambio y regulación del agua en el estero de Llico, vas a permitir que no colapse el alcantarillado, que no se inunden las casas, que el lago retenga el agua dulce de lluvia”.
Por su parte, Angélica Castro y Enrique Waugh entregaron recomendaciones para enfrentar el deterioro ambiental. Entre ellas destacaron la restauración del bosque nativo, la regulación del flujo de agua y el monitoreo permanente del lago.
Asimismo, subrayaron la importancia de fortalecer el trabajo conjunto entre el Estado, las universidades y las comunidades. La coordinación entre estos actores resulta clave para abordar los distintos factores que afectan al lago Vichuquén y avanzar hacia una recuperación sostenible.