En conversación con La Mañana de Agricultura el exministro de Justicia, Isidro Solís, se refirió a la liberación del presunto sicario de Meiggs, apuntando la responsabilidad directamente a los tribunales afirmando que “no existe explicación” para haber entregado la orden de libertad.
“Yo he estado convencido desde el primer día de que ahí el defecto estuvo en el funcionamiento del tribunal y no en Gendarmería. Lo digo con toda sinceridad, porque no solo fui ministro de Justicia en algún momento, el año 90 al 93 yo fui director de Gendarmería, así que sé perfectamente cómo funciona el sistema”, sostuvo.
“Lo que provoca es un tema de funcionamiento, por un tema de flujo, fue la decisión muy perjudicial de mandar una cantidad de oficios que no tenían por qué mandarse”, expresó.
“El sistema penal es un sistema gigantesco, por lo tanto, los flujos de información al interior del sistema son muy grandes. Cuando de repente la gente se pregunta ¿cómo el gendarme no se dio cuenta de que este señor había entrado hace recién tres días y vienen y lo liberan?, El gendarme no tiene idea de cuándo entró esa persona, no tiene idea de quién esa persona”, explicó.
“A él le llega exclusivamente un oficio con una firma electrónica avanzada, que es la única, lo lee con un sistema electrónico, verifica que eso efectivamente venga al tribunal y cumple la orden. Si el tribunal le dio orden de dejar libre a una persona, para él esa persona es un número, un registro”, sentenció.
“Las órdenes del Poder Judicial no se revisan, no se comentan en el sector público, solo se cumplen. O sea, la cantidad de poder estatal que usted pone en las manos de una persona cuando la designa juez es gigantesca. Por lo tanto, esa persona tiene que actuar conforme a eso, tiene que tener conciencia del efecto, el resultado de sus actos”, añadió.
En la misma línea, Solís abordó la suspensión de la jueza que emitió la orden que, debido a un error en el nombre del imputado, terminó permitiendo la liberación del presunto sicario.
“Por lo menos (correspondía) la suspensión, absolutamente. Ya tendrán que probar si en definitiva hay una complicidad, una connivencia. Esas son discusiones distintas, pero el descuido en firmar un documento que no se debería haber firmado”, agregó.
“No existe ninguna explicación razonable que a uno le puedan dar para que se haya dado la orden de libertad de una persona, porque eso es lo que se dio, la orden de libertad de una persona que por resolución que se encontraba firme tenía que estar dentro de la cárcel”, cerró.