Las vacaciones de invierno suelen aumentar el tiempo que niños y niñas pasan en casa y frente a las pantallas. Sin embargo, especialistas advierten sobre otro desafío: el déficit de naturaleza, asociado a la falta de contacto con espacios al aire libre.
Desde Fundación Patio Vivo explican que el concepto hace referencia a la disminución de experiencias en entornos naturales, como parques, plazas o jardines, situación que puede afectar el bienestar físico, emocional y cognitivo durante la infancia.
“Las vacaciones son una oportunidad para que los niños vuelvan a moverse, explorar y jugar fuera de las pantallas“, señaló Marcial Huneeus, director de Innovación e Incidencia de la fundación, quien destacó que actividades simples como caminar por una plaza, plantar una semilla o jugar con tierra pueden marcar una diferencia.
La organización recomienda aprovechar el receso escolar para realizar caminatas, visitar áreas verdes, recolectar elementos naturales o desarrollar pequeños proyectos de cultivo en casa, sin necesidad de grandes recursos.
Fundación Patio Vivo recordó que desde hace más de diez años trabaja en la transformación de patios escolares para fomentar el juego, el aprendizaje al aire libre y una mayor conexión de niños y niñas con la naturaleza.