Los llamados cultivos tradicionales, es decir, los granos, vienen complicados, por malos precios y altas cosechas. Ello ha llevado a que muchos productores hayan optado por reemplazarlos por hortalizas, generando sobrestocks y caídas de precios y un problema económico importante para gran número de agricultores. Por ello, Fernando Medina considera que uno de los desafíos para el próximo Gobierno es ver qué va a hacer respecto de la continuidad de la agricultura tradicional.
“Se requiere una política que redefina qué se hace. Son hectáreas para las que no se tienen otra alternativa. Si se mantienen los cultivos tradicionales funcionando, haces que otros como las hortalizas no se incrementen. Cada hectárea de maíz que se traspasa a hortalizas, es una más de las que se necesitan. Por ello es necesaria una política de Estado que defina qué se hace con esa agricultura”.
Pero si bien no es reconversión, desde Anpros, Mario Schindler plantea que es clave que el próximo Gobierno incopore los temas de la biotecnología agrícola, como una forma de permitir avanzar hacia la modernidad.
En tanto, en Afipa consideran que las próximas autoridades debieran “potenciar medidas de implementación de las regulaciones y celeridad de los procesos, para el ingreso de nuevas tecnologías que impulsen tanto el desarrollo del sector agrícola como la agricultura sustentable”, dice María Elvira Lermanda, gerente de la entidad.
Fuente: Revista del Campo