Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha clave para reflexionar sobre la salud mental juvenil y cómo proteger a los más jóvenes del riesgo de suicidio.
La adolescencia es una etapa de cambios intensos. Por eso, estar atentos a las señales de alerta es fundamental: aislamiento, tristeza constante, pérdida de interés y comentarios sobre la muerte son signos que no deben ignorarse.
La prevención del suicidio en adolescentes comienza en casa y en el colegio. Escuchar sin juzgar, validar sus emociones y crear espacios seguros de conversación puede marcar la diferencia.
Además, acudir a profesionales de la salud mental es clave cuando hay señales preocupantes. Actuar a tiempo puede salvar vidas.
Este Día Mundial para la Prevención del Suicidio, el llamado es claro: hablar, acompañar y estar presentes.