Cada 7 de junio, el mundo conmemora el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, una fecha clave para reflexionar sobre la higiene en lo que comemos fuera de casa.
Y es que la preocupación no es menor: en 2024, el Ministerio de Salud detectó al menos 1.349 brotes de enfermedades transmitidas por alimentos (ETA) en Chile. El 42% de estos casos fueron provocados por comidas y platos preparados, dejando claro que lo que parece inofensivo puede generar grandes riesgos.
Según datos de ACHIPIA e IICA, el 44,7 % de los chilenos ha comido en restaurantes en el último mes. Sin embargo, solo el 25,4 % confía plenamente en su limpieza. La mayoría —56,9 %— solo tiene “algo” de confianza.
Por eso, hoy más que nunca, es fundamental que cada comensal adopte una mirada más atenta y crítica al sentarse en una mesa ajena. Para ello, Tork®, marca especializada en higiene profesional, entrega una guía práctica para no pasar malos ratos.
1. ¿Baños con jabón y toallas de papel? ¡Clave!
Un baño sin jabón o toallas limpias es una señal de alerta. El lavado de manos previene hasta el 30 % de enfermedades diarreicas, según la OMS. Las toallas de papel de un solo uso son más efectivas que los secadores de aire, ya que estos pueden aumentar en 42 % la presencia de bacterias.
2. Manipulación segura de los alimentos
Garzones y cocineros deben usar guantes o pinzas. Además, es indispensable que se laven las manos con frecuencia y de forma correcta. No es exageración: las bacterias viajan en las manos.
3. Limpieza constante en superficies y utensilios
Las mesas deben desinfectarse entre cada servicio. En cocinas abiertas, es posible observar el lavado adecuado de platos y cubiertos: con agua caliente, detergente y enjuague final.
4. Separación entre alimentos crudos y cocidos
¿Ves carnes crudas junto a ensaladas? ¡Alerta roja! La contaminación cruzada es uno de los mayores riesgos y debe evitarse a toda costa.
5. Orden y ventilación en todo el local
Desde los refrigeradores hasta los pasillos, un restaurante limpio lo demuestra en cada rincón. Si todo parece improvisado y sucio, mejor elegir otro lugar.
La próxima vez que vayas a comer afuera, recuerda: lo invisible también importa. Porque un menú mal cuidado puede terminar en una visita a la urgencia.