Cuando su hija Luna tenía apenas tres años y medio, Leonor Varela enfrentó una de las conversaciones más difíciles de su vida: explicarle que su hermano Mateo había partido. Siete años después de esa dolorosa pérdida, la actriz chilena transformó esa experiencia en un libro que busca acompañar a otros niños en el proceso de entender la muerte.
La obra, titulada El Barco de Luna, nació según contó la intérprete en el podcast Mamá por siempre, conducido por María Luisa Godoy de una necesidad muy íntima. “Este libro es muy especial porque nace de una necesidad: contarle a Luna que iba a partir su hermano. Había que darle una historia para que ella pudiera procesar lo que significa que se muriera su hermanito”, relató.
Varela reconoció que no fue fácil volver sobre ese capítulo de su vida: “Me demoré en estar lista para escribirlo”, confesó, explicando que durante mucho tiempo buscó libros que pudieran ayudar a su hija, sin encontrar ninguno que abordara el tema con la honestidad que ella consideraba necesaria. “La mayoría usaban eufemismos o metáforas, y no hablaban de la muerte como los niños la entienden: de forma directa, sincera y sin tanto tabú”, agregó.
La inspiración para El Barco de Luna surgió de un relato de la educación Waldorf, corriente pedagógica que sigue su hija en Los Ángeles, Estados Unidos. En esa tradición, los niños escuchan en cada cumpleaños la historia de un ángel que los deja en la casa de sus padres. “Con su maestra decidimos hacer el cuento al revés: este ángel viene a buscar al niño, y en el viaje pasan por las estrellas, por distintos lugares, hasta llegar a un mundo que le es familiar”, contó la actriz.
Para Varela, escribir este libro fue tanto un acto de amor como una forma de sanación. “Era muy necesario. Los niños necesitan historias para procesar sus emociones, por eso las fábulas son tan importantes”, afirmó.
Finalmente, reflexionó sobre la importancia de hablar abiertamente de la muerte: “Como sociedad tenemos una deuda enorme. Hay que amigarse con la idea de que todos nos vamos a morir, hacer las paces e integrarlo de manera más natural”, concluyó.