Pamela Díaz no se guarda nada, y en el reciente capítulo de su programa Sin Editar, junto a la Miss Chile Emilia Dides, volvió a demostrar por qué es conocida como La Fiera. Durante la conversación, mientras Emilia hablaba de las marcas y diseñadores que la apoyaron en su paso por Miss Universo, Pamela recordó con crudeza los episodios de discriminación que sufrió al inicio de su carrera en los años 90.
“A ningún diseñador le interesaba vestirme”
Con su característico estilo frontal, Pamela relató cómo enfrentó el rechazo de los diseñadores de la época cuando apenas comenzaba en la televisión. “Cuando yo partí en la tele, año 96, era muy morena. La gente como que prefería las rubias, las blanquitas, lo que estaba de moda en ese tiempo, y a mí ningún diseñador me quería vestir para una gala. ¡Ni uno!”, recordó.
Lejos de dejarse vencer, Pamela transformó la discriminación en motivación y decidió tomar las riendas de la situación de una manera inesperada: “Le dije a mi mamá: ‘Voy a hacer una tienda’. En el Apumanque tuve dos tiendas y llegué a tener como ocho, aunque después quebré porque ya no me preocupé”, confesó entre risas.
Una promesa cargada de orgullo
La experiencia de rechazo no solo fortaleció su carácter, sino que también le inspiró a hacer una promesa a aquellos diseñadores que le dieron la espalda en su momento. “Yo dije: ‘Voy a ser más conocida que tú y me va a ir mejor, pero nunca te voy a nombrar, maldito’”, disparó sin filtro.
Pamela aseguró que al menos cinco o seis diseñadores, muy reconocidos en la escena nacional, le negaron su apoyo. Pero el tiempo le dio la razón: “Cuando me hice más conocida, muchos quisieron trabajar conmigo, y yo dije ‘no’. Jamás acepté colaborar con ellos.”
De la discriminación al empoderamiento
A pesar de las adversidades, La Fiera se convirtió en una de las figuras más queridas y reconocidas de la televisión chilena, demostrando que el rechazo no fue más que un trampolín hacia el éxito. Hoy, con una carrera consolidada, Pamela sigue fiel a sus principios y no olvida los aprendizajes que la llevaron a donde está.
Sin duda, Pamela Díaz no solo es un ejemplo de resiliencia, sino también de cómo convertir los momentos más difíciles en oportunidades para brillar aún más fuerte.