La vejez en Chile no solo se enfrenta con arrugas, sino también con un riesgo invisible y creciente: la desnutrición. Según datos del INTA, más del 30% de los adultos mayores en el país tiene algún grado de vulnerabilidad nutricional. Un problema que va mucho más allá de lo que hay en el plato.
Disfagia, dificultades para masticar, pérdida del gusto, deterioro cognitivo, depresión y soledad son parte de los factores que disminuyen el deseo de comer, en especial alimentos sólidos. Todo esto en un contexto donde casi tres millones de personas superan los 65 años, de las cuales el 56,4% son mujeres.
Para el Dr. Manuel Palma, experto en nutrición de NutriActiv, el problema es cultural y estructural. “Se subestima el impacto de enfermedades como la sarcopenia o la disfagia, y se ignora la alimentación especializada hasta que ya es demasiado tarde”, advirtió.
Cinco claves para mejorar su alimentación y calidad de vida
Ante esta realidad, Palma entrega 5 recomendaciones esenciales para apoyar la nutrición de los adultos mayores:
- Adaptar la dieta a sus necesidades fisiológicas: Comidas equilibradas, fáciles de digerir y con alto valor biológico.
- Elegir texturas suaves: Ideal para quienes tienen problemas dentales o dificultad para tragar.
- Evitar azúcares y apostar por grasas saludables: El omega-3 es un aliado clave para el cerebro y el corazón.
- Promover una buena hidratación: La sed disminuye con la edad, pero la deshidratación sigue al acecho.
- Crear un ambiente agradable al comer: Comer acompañado puede ser tan importante como la comida misma.
El envejecimiento no debería significar aislamiento ni descuido. La nutrición es clave para preservar la autonomía, la dignidad y el bienestar. Y sobre todo, para que la vejez deje de ser tratada como un tabú, y sea reconocida como una etapa valiosa, que merece atención real.