La pérdida auditiva no siempre comienza dejando de escuchar. En muchos casos avanza gradualmente, provocando que las personas normalicen ciertas dificultades y posterguen durante años una consulta.
Yolanda Maldonado, directora de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, explicó que las primeras señales pueden aparecer al intentar mantener conversaciones en restaurantes, reuniones familiares o lugares ruidosos.
“Muchas personas piensan que los demás hablan poco claro”, señaló. También pueden comenzar a pedir constantemente que repitan las frases o subir excesivamente el volumen de la televisión.
El inesperado cansancio que puede advertir una pérdida auditiva
Una señal menos conocida es terminar agotado después de reuniones o encuentros sociales. Según Maldonado, cuando el sonido llega incompleto, el cerebro debe realizar un esfuerzo adicional para comprender. “Ese trabajo adicional genera fatiga mental, especialmente después de reuniones prolongadas o actividades sociales”, explicó.
También pueden aparecer tinnitus o acúfenos, caracterizados por zumbidos o pitidos persistentes. La especialista advirtió que algunas personas normalizan estos sonidos y evitan consultar.
Los adultos mayores de 60 años deberían incorporar evaluaciones auditivas periódicas, mientras quienes trabajan expuestos a altos niveles de ruido requieren controles y protección adecuada.
En el caso de los jóvenes, Maldonado recomendó aplicar la regla 60-60 con los auriculares: utilizar hasta un 60% del volumen disponible y evitar superar 60 minutos continuos.
La académica llamó a consultar cuando las dificultades para comprender conversaciones se vuelvan frecuentes o cuando una persona comience a evitar actividades sociales por temor a no entender.
Un diagnóstico oportuno, concluyó, no solo permite mejorar la audición, sino también contribuir a prevenir el aislamiento social y proteger las funciones cognitivas.