Cerca de 200 militares estadounidenses participaron en la operación que resultó en la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa Cilia Flores, en la madrugada del sábado en Caracas.
Esta operación, que marcó un punto culminante en los esfuerzos de Estados Unidos por desmantelar lo que considera un cártel de narcotráfico dirigido por Maduro, ha puesto fin a casi 13 años de gobierno del líder venezolano.
El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, confirmó que casi 200 efectivos de élite ingresaron al centro de Caracas y realizaron la detención sin que se registraran muertes entre las fuerzas estadounidenses.
“Detuvimos a un individuo acusado, buscado por la justicia estadounidense, sin que muriera un solo estadounidense“, destacó Hegseth en una conferencia en el estado de Virginia.
La operación, que involucró más de 150 aeronaves provenientes de varias bases en la región, fue uno de los mayores esfuerzos militares de EE.UU. en la región en los últimos años.