Muchas adolescentes la mira a ella como un ejemplo a seguir. Es joven, linda, simpática, talentosa y a sus cortos 20 años se ha convertido en una exitosa tiktoker, oficio que le ha permitido incluso obtener su primer departamento propio.
Sin embargo, no todo ha sido color de rosa para Ignacia Antonia, pues llegar hasta dónde está le ha costado mucho sacrificio y tomar decisiones difíciles. Así lo confesó en una entrevista para la segunda edición de diciembre de la revista Velvet.
“Tenía que tomar decisiones como adulta”
“Siento que quizás en algún punto el colegio se me hizo mucho más difícil, estaba tratando de sacar buenas notas, de prestar atención, estar con mis amigos, ser la niña de 17 o 18 años que tendría que ser, pero tenía todos esos viajes y eventos de marca con los que cumplir. Y colapsé“, sostuvo en la entrevista.
Además, habló de cómo esto le afecto: “me enfermé, me dieron licencia y todo (…) Colapsé full porque en el fondo tenía que tomar decisiones como adulta, pero no era adulta. Quería ser una niña, pero ya no era una niña. Ya había perdido mi tiempo de niña”.
Una voz contra el ciberacoso
Pero luego comprendió que era responsable de algo muy poderoso, que su opinión podía influir en las jóvenes y desde allí hacer un gran aporte para las nuevas generaciones. Fue por eso que tomó el camino de convertirse en una de las principales influencers latinoamericanas contra el ciberacoso.
“El tema del acoso, del ciberbullying es terrible. Entonces siento que no puedo no hacerlo si me escriben y me dicen que solo cuando ven mis videos se alegran, o si me escribe una mamá contándome que su hija de 12 años se quiere suicidar por bullying. Entonces, es obvio que está en mí poder ayudar, voy a pedirle a mi papá que me acompañe y voy a llegar a la casa de esa niña”, aseguró.