A pocas semanas del fin del periodo legislativo y del mandato del Presidente Gabriel Boric, el Ministerio de Educación encendió la polémica con dos medidas paralelas.
La primera es una circular emitida por la Superintendencia de Educación, que instruye a todos los establecimientos del país a modificar sus reglamentos internos con enfoque de género.
El texto exige que se considere la “variable de género” en cualquier medida que afecte a la comunidad escolar, incluyendo el lenguaje utilizado en reglamentos.
La instrucción pide a los colegios reconocer explícitamente a mujeres e identidades sexogenéricas, garantizando su participación en igualdad de condiciones.
Además, establece el principio de autonomía progresiva para niños, niñas y adolescentes, reconociendo su derecho a participar en la creación de las normas escolares.