En entrevista con El Rompecabezas de Radio Agricultura, el fiscal departamental de Oruro, Aldo Morales, reveló nuevos detalles sobre el asesinato de dos chilenos en Bolivia. El crimen ocurrió en una zona catalogada como “roja” debido al alto tráfico de drogas y vehículos indocumentados.
El fiscal confirmó que se han reunido grabaciones de cámaras de seguridad y declaraciones de testigos. Entre las principales hipótesis figura un posible ajuste de cuentas.
Según Morales, “la violencia del hecho, el uso de tortura y la quema de cuerpos y vehículos, apuntan a prácticas comunes del crimen organizado cuando se rompe un pacto”.
Además del crimen, se indaga un presunto robo agravado ocurrido días antes, donde cuatro ciudadanos chilenos, entre ellos las dos víctimas fatales, habrían robado una camioneta en la ciudad de Oruro y llevado el vehículo a Challapata para modificar su color y revenderlo.
“Uno de los sobrevivientes está con medidas sustitutivas por ese delito, mientras que otro aún no ha sido localizado. Un tercer chileno habría informado a las familias de las víctimas sobre su fallecimiento”, señaló el fiscal.
La Fiscalía ha desplegado una comisión especial para determinar si hubo participación de ciudadanos bolivianos u otros extranjeros. “Es una zona extremadamente peligrosa, donde operan súbditos de distintos países y se cometen delitos complejos”, advirtió Morales.
Los familiares de las víctimas ya se encuentran en Bolivia y han recibido apoyo del Ministerio Público para su traslado y acompañamiento judicial.